En la arquitectura de Antoni Gaudí la luz ha tenido siempre un papel destacado. Y el Palau Güell es uno de estos ejemplos.

Para mostrar como la iluminación en el interior de la cúpula del palacio va variando en función del desplazamiento del sol durante el día, hemos tenido que  adaptar la maqueta del cliente a las nuevas necesidades museográficas. La solución elegida para llevar la luz a las diferentes aberturas de la cúpula ha sido la instalación de fibra óptica, distribuida en tres fases (110 hilos de fibra en cada fase) para poder preparar una secuencia simulando el giro del sol a su alrededor.

Al tratarse de una maqueta de madera, la primera tarea ha sido desmontar, con mucho cuidado para no estropearlas, las partes que nos impedían trabajar con comodidad en la zona de la cúpula.





Para poder pasar los haces de fibra óptica, hemos preparado un acceso vertical desde la base de la maqueta hasta la cubierta, con especial atención en sellar bien todas las juntas y grietas por donde podía filtrarse la luz. 





La gran cantidad de hilos alrededor de la cúpula ha hecho obligatorio un trabajo ordenado y preciso, para evitar que exteriormente el resultado pudiera atraer la atención del espectador.





Finalmente se ha preparado la programación de los haces de fibra óptica, teniendo en cuenta la velocidad y el color de la luz emitida (más fría al inicio de la secuencia y más anaranjada en la fase final). 





La iluminación de la fibra óptica se ha coordinado también con el encendido de los diferentes focos ya existentes en la sala, de manera que todos van sincronizados cuando el visitante aprieta un pulsador. 

 




 
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